lunes, 26 de octubre de 2015

EL ALTAR o LA "MESA DE TRABAJO"


El altar, tal como yo lo concibo, es mi mesa de trabajo, además de mi lugar donde meditar; honrar (más que adorar) a los espiritus locales, a mis ancestros y muertos, a mi Fetch y a la Dama.

Ni que decir tiene que mi altar principal suele estar en un lugar natural (allí en mi querida Mariola está en el claro de un bosque; aqui en Illice de momento no tengo un sitio fijo al aire libre, pero sigo trabajando en ello). Es en plena naturaleza donde el trabajo de un hombre o mujer de Astucia tiene lugar, donde mejor conecta con el Pueblo Oculto y donde mejor se cruza al otro lado del Cerco. El altar casero es una forma de tratar de llevar esa conexión al plano urbanita (o así es como yo lo experimento).

Un altar puede ser tán complicado o sencillo según queramos. Eso sí, todo cuanto pongamos debe estar limpio (en sentido físico y energético) y consagrado. Para limpiar se puede usar un sahumerio de ruda y romero,o enterrarlo en la tierra o en sal, o dejarlo en la corriente de un rio/fuente/manantial/mar (se puede usar una redecilla para que no se lo lleve el agua)...
Para cargarlo/consagrarlo se coloca en el altar (o en el lugar especial) y pedimos con nuestras propias palabras a la entidad correspondiente (la Madre Ctónica en una cueva; nuestros ancestros en un cementério; el Pueblo Oculto en un bosque o desierto...) que tengan a bien cargar dicho objeto con un poco de su eséncia. No olvidemos dejarles una ofrenda como pago y agradecimiento.

Plantar la Vara en cuenco de arcilla lleno de tierra de mis lugares sagrados y algunos huesos; piedras de encrucijadas o minerales cargados con las energías de un lugar sagrado (cueva, bosque, templo íbero...), fotos de mis antepasados con un poco de tierra de cementério; algo que represente al Fetch y otras cosas que representen a la Vieja Dama. Además lo decoro con elementos propios de cada estación (flores en primavera, espigas de trigo en verano, hojas secas y granadas en otoño y ramas de coníferas en invierno)

Sobretodo son avatares que para mí significan algo sagrado, que me "anclan" espiritualmente a la tierra que dejé atrás y a la vez conectarme a la que es ahora mi tierra adoptiva.

          (mi Catedral)

Para establecer nuestro templo en la naturaleza es indispensable establecer primero una buena relación con los genios locales. ¿Como se hace eso?. Visitando el lugar siempre que nos sea posible, sentándonos en calma y prestar atención a las sensaciones que nos transmite dicho espacio: calma, inquietud, miedo...
Si las sensaciones son desagradables (como el sentir "que no deberíamos estar ahí") pero aún así el lugar nos gusta debemos hablar con los habitantes y contarles que nuestras intenciones son buenas, dejarles un detalle (un poco de vino, un puñado de arroz u otro grano...). Si la sensación incómoda o desagradable persiste pese a todo, es que somos personas non gratas y debemos desistir y buscar otro rincón.

Al igual que con los humanos, el trato constante favorece una buena relación, "el roce hace el cariño" y este paso es importante. A nosotros no nos haría gracia que de repente un extraño entrase en nuestra casa y sacara un maletín lleno de cosas raras y se pusiera a salmodiar. Primero habremos de conocerle y si vemos que no tiene malicia, le ofrecemos nuestra amistad.

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