miércoles, 21 de junio de 2017

MARGINANDO A LA MUERTE



Circula por televisión un anuncio sobre los seguros de vida que cierta compañía aseguradora vende. Dicho anuncio me molesta bastante, porque refleja la hipocresía de esta nuestra sociedad para con la Muerte. Explica cláramente para qué sirve un seguro de vida y cuándo se aplica (por lo general, cuando quien lo contrata, muere). La característica de este anuncio es que la palabra "muerte" y derivados aparece censurada de modo que, cuando el narrador va a decirlas por necesidades evidentes, aparecen unos dibujos animados cantando.

Puede parecer inocente y hasta puede restarle cierta crudeza que si el narrador dijera "...algún día todos hemos de morir". Pero el caso es que en nuestra supertecnificada forma de vida, la muerte no debe ser nombrada.

La muerte y lo relacionado con ella se censura, se evita hablar de ello porque causa incomodidad. No negaré que la muerte de un ser querido es algo devastador (aunque el paso del tiempo acaba por suavizarlo). Pero tratar de negar la propia mortalidad, pretender borrar la muerte de un plumazo en el seno de una sociedad es algo contraproducente y hasta peligroso para nuestra psique.

Nuestros antepasados vivian codo con codo con la muerte: la gente caía como moscas por las guerras continuas, por hambruna debido a una mala cosecha, por una gripe o una infección, por parir, por malas condiciones higiénicas; se tenían muchos hijos, pero por lo general eran pocos los que llegaban a adultos...
Antiguamente la gente se moría en su casa, rodeada de los suyos. La muerte de un miembro de la comunidad era un hecho que acercaba entre sí al resto; los vecinos iban a presentar sus respetos a la familia, las mujeres ayudaban en lo que podían (preparando guisos y refrigérios, asistiendo a la familia en el lavado y amortajamiento del cadaver) y en definitiva la casa del difunto conocía un ir y venir de vecinos y amigos que arrimaban el hombro en esos momentos tan duros. En algunos lugares (como Galicia) hasta se hacían banquetes comunitarios, donde el alcohol ayudaba a dercargar la pena en forma de risa y cierto aire festivo (véase "danza do abellón")

Hoy en día normalmente la gente se muere en la aséptica habitación de un hospital. Las familias están solas en el hecho de llevar adelante ese trago amargo que es la muerte de un ser querido; se ocultan las lágrimas "para no parecer debil", se suprime el llanto en la falsa idea de "ser fuerte para los demás". Todo se maquilla y se camufla, el entierro se hace lo más rápido posible y en la intimidad más hermética. Ya no se comparte el dolor con los más allegados para hacerlo más llevadero. Y mostrar un atisbo de reconciliación con la muerte en forma de cierta alegría por el cese de sufrimiento (sobretodo si la muerte ha sido tras una larga batalla contra el cancer) o cuando el recordar alguna gracieta del difunto nos arranca una carcajada, es visto como deslealtad para con el muerto ("hay que estar triste y sufrir obligatóriamente", es lo que se espera de todos).

La sociedad, en su afán para deshacerse de la Muerte,  ha perdido las estrategias necesarias para afrontarla sin que esto conlleve un duelo patológico (aquel que dura más de dos años y se prolonga en una vida llena de recuerdos punzantes como cuchillos).

Es de sobra conocida la leyenda de Gilgamesh, aquel fiero guerrero sumério que quedó traumatizado y horrorizado con la visión de un gusano saliendo del cadaver de su amigo, el otrora invencible guerrero y enviado de los dioses, Enkidu. Hay muchos Gilgameshes actuales por ahí, tratando de alargar la vida humana más allá de lo biológicamente posible para así tratar de vencer al más terrible enemigo del todopoderoso ser humano: la Muerte.


El """""rey de la Creación""""" está tán borracho de su propio poder y dominio sobre la faz de la Tierra, que teme por encima de todas las cosas su propia desaparición. Parece que la gente solo piensa en la muerte cuando está a las puertas de la vejez (otra archienemiga a combatir encarnizadamente), cuando le diagnostican un cancer o cuando se le muere alguien muy cercano y querido.
Esa ilusión de "vida eterna" que tiene la gente muy joven se hace evidente cuando algunos de ellos se lanzan a toda velocidad sobre una moto por una carretera, cuando beben alcohol hasta caer en coma  y en definitiva cuando tientan a la Dama Oscura de un modo u otro.

El Bushido (el código de caballería de los samurai japoneses) encomendaba tener la propia muerte siempre presente con el fin de apreciar más la propia existencia y prepararse para una muerte decorosa. ¿No resulta paradójico?. Pensar en la muerte para darnos cuenta de la brevedad de la vida y en consecuencia sacarle todo el jugo posible. Muchos enfermos terminales, conscientes de su inmimente final, pueden darnos a tod@s una buena ración de sabiduría al respecto.

La Muerte es algo lejano porque se la reprime, como en el anuncio. Creemos erróneamente que tenemos la eternidad por delante y entonces la existencia se vuelve vacía de contenido.

Recuerdo un programa donde dos personas, separadas por una mampara, contaban a la cámara sus ilusiones en la vida. Una de las personas era un/a enferm@ de cáncer, pero la otra persona no lo sabía. La persona sana comenzaba a hablar de viajes, coches, dinero...
La persona enferma comenzaba hablando de puestas de sol, de abrazos, de compartir los últimos momentos con alguien especial, con el milagro de la curación...y era entonces cuando la otra persona (emocionada, por cierto) se daba cuenta de que los viajes, coches y dinero no valían, en el fondo, una mierda.

Imaginad por un momento el colapso ambiental que se produciría sin la muerte: seres etérnos en un planeta de recursos finitos.

Si hoy vivimos un promedio de 75 años y la mayoría los vivimos "como zombies", de forma automática...imaginad con una eternidad por delante.



Yo abogo por abrazar a la Muerte, por acostarnos con la Dama de la Guadaña. Aceptarla en nuestra vida, hablar de ella como si fuera una vieja amiga, en vez de perder tiempo repudiándola. Llorar cuando tengamos que hacerlo, admitir que, a veces, el dolor nos supera y que eso no nos hace débiles, pero sí puede hacernos más sabios. Enfadarnos con el muerto si hace falta. Hablar del dolor por el hijo muerto con nuestros allegados, sin reprimir las lágrimas; poco a poco darse tiempo y permiso para rehacer nuestra vida. Reirnos en familia, sentados a la mesa, con una foto del abuelo muerto en una repisa presidiendo la escena, recordando sus anécdotas, sus "palabros" raros...tras haberle dado sepultura...
Abogo por aceptar que no somos inmortales.

La risa puede ser una valvula de escape extraordinaria para catalizar y canalizar el dolor. La risa mueve unas energias curativas muy poderosas, que pueden sernos útiles para elaborar nuestro proceso de duelo y evitar que el dolor se enquiste para siempre en nuestra psique. No hay nada deshonroso en reirnos cuando, en mitad del funeral, recordamos el careto de la abuela sin su dentadura postiza puesta. Decidamos vivir sacándole jugo a la vida. Si es cierto que ellos nos ven desde el otro lado del Cerco ¿no es ese el mejor homenaje que podemos darles? ¿acaso la automortificación innecesaria va a hacer que vuelvan de la tumba?.

Para dejar paso a lo nuevo, para que exista una renovación, lo viejo debe morir.
Los ancianos dando paso a las nuevas generaciones; la procreación renueva el ADN de los individuos.
Viejas pautas de conducta y/o de pensamiento que una vez nos funcionaron, pero que ahora no hacen sino entorpecer nuestro desarrollo personal deben morir para dejar paso a otras formas de pensar que nos permitan adaptarnos y crecer en esa nueva etapa en nuestra vida.
El Rey Roble y el Rey Acebo mueren y se turnan en la Rueda del Año, del mismo modo que Atecina muere al comienzo del invierno y renace en primavera.


jueves, 11 de mayo de 2017

EL INICIO DEL VERANO


Ayer por la tarde fuí al parque al salir del trabajo. Allí tengo dos lugares especiales donde "descargarme". Uno escondido entre las plantas y palmeras, donde puedo descalzarme, apoyar mi espalda contra el tronco de una palmera, las manos sobre el césped y dejarme hipnotizar por el canto de los mirlos (que a veces se me acercan un poco, cuando me quedo inmovil al meditar). El otro está cerca de unas charcas donde, en estas fechas, croan las ranas.
Como estaban los aspersores en marcha, me dirigí al segundo rincón (y así evitar ducharme antes de hora). La sombra de un arbol me recibió con su fresco abrazo. A los pocos segundos, las ranitas iniciaron su concierto. Un sonido familiar, que me acompañaba en las noches de mayo, cuando vivía en Alcoy y que ahora me acompaña también en mi nueva ciudad. Esa noche había luna llena y ya se palpaba en el ambiente la energía del inicio de la Estación Luminosa, el inicio del Verano.

Y como cada noche, al acabar de cenar salí a caminar por la parcela sin más luz que la que me proporcionaba la noche. Unas nubes se habían ido formando en el cielo por la tarde y ahora no se veía la luna. Pero podía percibir su fuerza a pesar de ello.

Esta mañana he ido al pinar que hay cerca de casa para celebrar la llegada del Verano; salí temprano de casa para evitar las horas de más calor y mis pies me acabaron llevando al lugar.

Descalza sobre las agujas de pino caídas, con las manos apoyadas en el suelo, aspiré el aroma de pinar tán familiar para mí. Permanecí sentada, sumida en una profunda meditación, hasta que me fusioné con el entorno. Volví a sentir de nuevo esa conexión con el territorio, que creía perdida hacía algún tiempo atrás, cuando dejé mi tierra natal, mi sierra madre. Algo ancestral y salvaje despierta en mi interior; entiéndase lo de salvaje, no como algo brutal o violento, sino algo instintivo y natural. Todo parece magnificarse y se percibe cada forma de vida que te rodea; hasta los arboles bullen de vida debajo de esas cortezas muertas en apariencia.

Un Festín Rojo puso el colofón al encuentro, antes de regresar, agradeciendo a los Antiguos, los moradores del bosque, por aceptar mi presencia en su território. Y por aquella celebración muda, pero intensa.

martes, 8 de noviembre de 2016

UNA TÉCNICA DE ENRAIZAMIENTO


(pintura de Collette Schildkraut en Paint Nite.com)


Una de las características de la Brujería de Cerco es la capacidad de la Mujer u Hombre de Astucia para modificar el estado de consciencia con el fin de percibir lo que está más allá de la realidad ordinaria, lo que se conoce en el argot como Cruzar el Cerco. Hay varios metodos para inducir dichos estados (véase ESTA ENTRADA para más info). El enraizamiento es una técnica de meditación que nos permite reconectar con el territorio y puede llegar a inducirnos un estado mental adecuado para llevar a cabo otros trabajos espirituales y/o mágicos. No es exclusiva del Arte, pero puede sernos muy util.

Aqui voy a exponer una técnica personal que nos va a permitir prepararnos física y mentalmente para realizar cualquier trabajo del Arte o símplemente para relajarnos y ayudarnos a conectar con la Tierra (muy indicado cuando acabamos la semana atacad@s de los nervios y saturad@s de ondas electromagnéticas...).

Lo ideal es llevar a cabo este ejercicio en un lugar al aire libre (bosque, parque, desierto, playa...). Si no tenemos acceso a dicho lugar o no podemos ir por otras causas (climatología, enfermedad...) se puede realizar en casa, pero como ya he dicho es mejor el realizarlo en un lugar donde podamos contactar con la Tierra para empaparnos de sus energías telúricas.

Si lo realizamos en casa, prepararemos el lugar. Tras limpiarlo (primero a la manera tradicional, con mocho y escoba y luego quemándo hojas de ruda y romero sobre un carboncillo encendido para purificarlo). Hay gente que necesita cierta decoración: llenar la habitación en cuestión de velitas encendidas, inciensos, imágenes de deidades...otros somos más minimalistas y nos basta con nuestro cuerpo.

Estemos donde estemos, nos descalzamos. Prestamos atención a ese momento en que nuestros pies calientes entran en contacto con la fría tierra (o el frio parquet, o las frías aguas de un río...) como un estímulo que nos ayuda a conectar con el momento presente. La mente ordinaria es una olla de grillos, contínuamente pensando, divagando sobre lo que tenemos que hacer, los niños, el trabajo, la letra del coche...El hecho de tratar de centrar la atención sobre un estímulo concreto ayuda a que ese griterío interno se vaya calmando poco a poco. Prestar atención a las sensaciones corporales forma parte de muchas técnicas meditativas ancestrales y actualmente ha sido rescatado y re-inventado por el tán de moda mindfullness.

Nos sentamos. En el suelo, sobre cojines, en una esterilla, sobre una roca, sobre la hierba...donde nos dicte nuestro instinto o donde podamos, pero con las plantas de los pies apoyados en el suelo.
Lo ideal sería poder mantener la espalda recta, pero el estilo de vida mundano acaba pasándonos factura y no es raro que una persona tenga dolores de espalda frecuentes. Podemos apoyar la espalda contra una pared rocosa, el tronco de un arbol, el respaldo de la silla...la cuestión es tener la espalda lo más recta que nos sea posible y poder mantener esa postura durante mucho tiempo sin cansarnos.

Cerramos los ojos y realizamos una inspiración profunda, inspirando por la nariz, llenando los pulmones de forma lenta y pausada, sin prisa. Expulsamos el aire por la boca de forma que el aire forme un chorro de caudal contínuo y prolongado.Repetimos 2 veces más. Podemos inspirar en 4 tiempos, aguantar el aire 3 y expulsar el aire en 6 tiempos. Es un ejercicio de control de la respiración que nos permite centrar la atención en ella y ayudarnos a sosegarnos física y mentalmente.

Con los ojos cerrados seguimos llevando la atención a nuestra respiración normal, sin modificarla, solo observarla si es profunda o superficial, Mantenemos la atención en la respiración hasta que nos encontremos en un estado mental tranquilo y abierto.

Ahora centramos la atención en las plantas de los piés. Visualizamos que de ellos salen raices que se van hundiendo profúndamente en la Tierra, atravesando capas de tierra y rocas, hasta llegar al centro. Sentimos todos nuestros malestares deslizarse tierra abajo a través de las raices, hasta que se neutralizan. Como una "toma a tierra". Poco a poco nos vamos sientiendo más despejados, menos "cargados" (ya sea emocional o físicamente; recordemos que vivimos permanéntemente entre wi-fis, cables de alta tensión, móviles, ordenadores...y todo ello nos vá cargando de electricidad estática).
Una vez nos sintamos "descargados", visualizamos un flujo de energía que procede del centro de la Tierra y que sube por nuestras raices hasta llegar a nuestro cuerpo, conectándonos con el territorio.

Esa energía asciende por nuestra espalda y llega hasta la cabeza. Visualizamos que de ella salen ramas ascendentes con brotes verdes, que se van transformando en hojas según suben hacia arriba. Las ramas se extienden y ramifican en otras muchas. Atraviesan el techo de la habitación si estamos en interior y ascienden hacia el cielo, captando la luz del sol y el aire.

Estamos ahora conectad@s a los 3 Reinos: el Celestial, el Terrenal y el Subterráneo. Prestamos atención a lo que experimentamos sin juzgarlo. Podemos sentir un leve hormigueo en los pies o en la coronilla, alegría, adormecimiento...sintamos lo que sintamos, estará bien.

Para terminar, hacemos una inspiración profunda y abrimos los ojos. Observamos nuestro entorno inmediato por unos minutos, sin perder la sensación de estar conectad@ a la Madre Tierra. Sin hacer movimientos bruscos, nos movemos, levantándonos léntamente.

Ahora si lo deseamos podemos trazar el Compás o cualquier otro trabajo que necesitemos. o símplemente podemos volver a nuestros quehaceres mundanos...pero con otro estado de ánimo...

lunes, 24 de octubre de 2016

DE MUERTOS Y GRANADAS



Por estas fechas es frecuente encontrar granadas en los puestos de venta de frutas y verduras. Sobretodo aqui el Elche, donde se cultiva una granada con denominación de origen: la mollar.

La granada es una fruta presente en muchas manifestaciones culturales ilicitanas, junto con la palma. Un ejemplo donde ambos elementos están presentes a la vez es en el famoso "Misteri d´Elx", donde un ángel baja del cielo en un artilugio que por su forma recuerda a una granada y que curiósamente es llamado "mangrana".El susodicho ángel le entrega a María una palma para volver a ascender al cielo dentro de la mangrana.

El granado ó punica granatum (¿entendeis ahora el por qué del nombre de la archiconocida trama corrupta?) o mejor dicho, la granada, es un fruto con amplia presencia en muchos mitos del mundo antiguo.
Se dice que Perséfone comió unos granos de granada y por eso debe permanecer un tiempo en el Inframundo con Hades. Si los comió engañada o lo hizo por propia voluntad es algo en lo que los mitos no logran ponerse de acuerdo.

Lo que sí es evidente aqui es que el hecho de comer la "comida de los muertos" te retiene en su reino. Curiosamente la comida de los muertos (aqui por ejemplo la granada) es roja, como la sangre vital. De ahí que en el Festín Rojo (o Housle) del Arte Tradicional se compartan alimentos rojos o negros con los espíritus.



El culto a la cartaginesa Tanit (documentado en Elche y plasmado en muchas terracotas fenício-cartaginesas halladas entre los restos de Illici), llevaba asociado el depósito de granadas a modo de ofrenda, fruto que la Diosa ofrecería luego a los difuntos para que morasen en su casa. Era pues un símbolo relacionado con la muerte y del renacimiento de las almas a la Vida Eterna


(vasija fenicio-íbera con imágen alada de Tanit, MAHE. Foto tomada por mí)

También resulta curioso que en el Misteri un ángel baje dentro de una granada y que la Virgen ascienda al Cielo (la Otra Vida) dentro de ella. ¿Por qué una granada y no una sandía o símplemente una esfera?. Como ya he dicho, en la antigüedad la ingestión de los granos de granada estuvo involucrado en ritos sagrados relacionados con culto a los muertos y antepasados y su renacimiento a la Otra Vida por la gracia de la Diosa de la Muerte y el Inframundo

(la Magrana del Misteri, fuente:Wikipedia)

lunes, 21 de marzo de 2016

RITOS DE PRIMAVERA



Elche es una ciudad famosa sobretodo por sus palmeras (su Palmeral, el más grande de Europa, fué declarado Património de la Humanidad por la UNESCO en 2000). Fueron los árabes quienes más desarrollaron los huertos de palmeras con sus sistemas de acéquias y quienes dictaminaron leyes para la protección de dichos espacios. Aunque se sospecha que fueron los fenícios quienes introdujeron la palmera en el territorio (de ahí le viene su nombre científico: Phoenix).

Se ha desarrollado toda una cultura milenária alrededor de la palmera. Es considerado el "arbol de la vida", pues a su alrededor se desarrollaba la idem: agual, cultivos, sombra, alimento (dátiles)...
Es el arbol alrededor del cual se desarrollaba la cultura de los pueblos que habitaron Illici e incluso se usaban sus palmas en los ritos religiosos (Tánit, Diosa cartaginesa de cuyo culto hay evidencias arqueológicas en Elche, era representada con un "atrezzo" de alas y palmas de palmera). Ese uso ritual de la palma blanca persiste en Elche en las procesiones de Domingo de Ramos, en el "Misteri d' Elx" y en las fiestas de la Venida de la Virgen (15 de agosto), curiosamente un culto donde interviene la palma y una figura divina femenina...



(detalle de ánfora greco-íbera con representación de la Diosa Tánit. Obsérvese el detalle de las ramas de palma que la rodean Foto de la autora realizada en el MAHE)


El arte del preparado y trenzado de la palma blanca es una tradición que pasa de padres a hijos. Hoy en día se lo relaciona con la Semana Santa cristiana (como símbolo de triunfo, en la entrada de Jesús en Jerusalén), pero durante la época pagana de Illice eran parte del culto a Proserpina, Diosa infernal, que regresaba a la tierra en primavera tras pasar el invierno en los Infiernos junto a su marido Hades. La palma blanca estaba pues relacionada con el renacimiento asociado a la primavera.

Privadas de luz durante 9 meses (curiosamente es el tiempo que dura la gestación humana) los brotes que crecen encaperuzados, no realizan la fotosíntesis, con lo cual no sintetizan clorofíla y su color es blanco marfileño, en vez de verde.

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En mi tradición, se celebra el resurgimiento de Atecina, el númen/espíritu de la Tierra mísma, que tras morir y permanecer en el Inframundo durante el invierno, renace y regresa a la superfície y con ella, la primavera.
Si en el solstício de invierno los ritos giran en torno a la promesa de una primavera benéfica en contraposición al frio y a la oscuridad reinantes, en el equinoccio de primavera esa promesa se hace realidad. Es una metáfora que nos recuerda que nunca debemos desesperar, aunque la vida nos vapuleé, porque los malos tiempos acaban por pasar, como pasa el invierno. El día y la noche duran lo mismo, pero a diferéncia del equinoccio de otoño, aquí empieza a predominar más la luz, venciendo a la oscuridad de la noche.

La primavera es tiempo de nuevos inicios, de plantar las semillas de los proyectos que planeábamos en Invierno, de dejar atras etapas viejas de la vida, de abandonar viejos hábitos, de fertilidad (que puede ser reproductiva, laboral, material o espiritual)...

Una planta simbólica dentro de mi tradición es la aliaga o argilaga (Ulex parviflorus), que florece alrededor del equinoccio. Por ese motivo sus flores amarillas y olorosas simbolizan la luz y el renacer de la naturaleza. Pero sus púas pueden ser usadas en ritos de protección para alejar aquello que pretenda entorpecer aquellas "semillas" simbólicas que plantamos en forma de proyectos.


sábado, 19 de diciembre de 2015

LA OSCURIDAD DEL INVIERNO: EL GERMEN DEL NUEVO AÑO



De la negritud de la tierra brota la plántula de la semilla. El recién nacido abandona la oscuridad del vientre materno para nacer a la luz. Las cuevas, el útero de la Gran Madre, eran escenario de iniciaciones y ritos de paso. La oscuridad es el germen de la vida nueva.

Es por eso que en mi tradición el año comienza tras la noche más larga del año, en el Solsticio de Invierno, es la Noche Madre. Las tradiciones de herencia céltica marcan el inicio en Samhain, con la llegada de la mitad oscura del año.

Las 12 noches que siguen al solstício son consideradas especiales, pues la comunicación entre los 3 reinos (celestial, terreno e infernal) es más fluida. De hecho, en la zona montañosa del Norte de Alicante (mi tierra de origen) antiguamente se encendían animetes o palometes (lamparillas de aceite) para "dar luz" a los muertos en el Dia de Difuntos, en la Candelaria, Pentecostés y cerca de Navidad. Tal vez sea porque el Maestro Lobo (el guardián de las Puertas Invisibles según mis ancestros íberos) tiene un poco más de manga ancha esos días.

                                       Lobos en un plato íbero (MAHE). Foto realizada por mí.

El fuego es un elemento clave en esta festividad del año. El fuego como elemento alrededor del cual se reunia la familia (calor y alimento), donde se contaban histórias y se perpetuaba así la tradición oral (a falta de televisión había que entretenerse en algo y además el clima por estas fechas solía ser muchon más gélido que hoy en día). Nuestros antepasados, viendo que el sol perdía fuerza, decidían ayudarlo a renacer enciendiendo fuegos (un ejemplo antiguo de mágia simpática), hecho que perdura en algunas tradiciones como encender leños (el tió catalan o el Yule Log de las Islas Británicas y otras zonas de tradición germánica).


Durante las 12 noches tras Yule se convocaba la Cacería Salvaje. La Dama Holda comandaba su séquito de mujeres (y Odín/Wotan hacía lo propio con los hombres), personas que iban a la batalla en espíritu, a veces bajo la forma de lobos (como en Livonia) para luchar contra aquellos espíritus que amenazaban con destruir las cosechas y así evitar que la carestía amenazase a su comunidad en el año entrante.

Por tanto puede decirse que es una buena época para toda clase de trabajos que impliquen saltar el Cerco, buscando sabiduría e inspiración de los miembros del Pueblo Invisible. trabajos de adivinación, de trance o tal vez para salir por la chimenea (cuando otros la usan para entrar) y viajar al Reino bajo la Montaña en compañía de nuestros espíritus familiares.

En la festividad de Pleno Invierno, en la Noche Madre, enciendo un tronco con símbolos protectores y runas grabados para que el fuego ahuyente las malas energías y empezar el año con fuerzas renovadas. Luego uso esas cenizas para bendecir las parcelas de tierra donde siembro mi huerto o mis plantas y los carbones los uso para trazar sellos y símbolos en diversas superficies. Frente al fuego realizo mis trabajos en el Arte, pero sobretodo doy gracias a la Madre y a mis antepasados por las cosas buenas de que dispongo y por las que me han sucedido en ese año y pido su bendición para el nuevo ciclo que comienza.

lunes, 26 de octubre de 2015

EL ALTAR o LA "MESA DE TRABAJO"


El altar, tal como yo lo concibo, es mi mesa de trabajo, además de mi lugar donde meditar; honrar (más que adorar) a los espiritus locales, a mis ancestros y muertos, a mi Fetch y a la Dama.

Ni que decir tiene que mi altar principal suele estar en un lugar natural (allí en mi querida Mariola está en el claro de un bosque; aqui en Illice de momento no tengo un sitio fijo al aire libre, pero sigo trabajando en ello). Es en plena naturaleza donde el trabajo de un hombre o mujer de Astucia tiene lugar, donde mejor conecta con el Pueblo Oculto y donde mejor se cruza al otro lado del Cerco. El altar casero es una forma de tratar de llevar esa conexión al plano urbanita (o así es como yo lo experimento).

Un altar puede ser tán complicado o sencillo según queramos. Eso sí, todo cuanto pongamos debe estar limpio (en sentido físico y energético) y consagrado. Para limpiar se puede usar un sahumerio de ruda y romero,o enterrarlo en la tierra o en sal, o dejarlo en la corriente de un rio/fuente/manantial/mar (se puede usar una redecilla para que no se lo lleve el agua)...
Para cargarlo/consagrarlo se coloca en el altar (o en el lugar especial) y pedimos con nuestras propias palabras a la entidad correspondiente (la Madre Ctónica en una cueva; nuestros ancestros en un cementério; el Pueblo Oculto en un bosque o desierto...) que tengan a bien cargar dicho objeto con un poco de su eséncia. No olvidemos dejarles una ofrenda como pago y agradecimiento.

Plantar la Vara en cuenco de arcilla lleno de tierra de mis lugares sagrados y algunos huesos; piedras de encrucijadas o minerales cargados con las energías de un lugar sagrado (cueva, bosque, templo íbero...), fotos de mis antepasados con un poco de tierra de cementério; algo que represente al Fetch y otras cosas que representen a la Vieja Dama. Además lo decoro con elementos propios de cada estación (flores en primavera, espigas de trigo en verano, hojas secas y granadas en otoño y ramas de coníferas en invierno)

Sobretodo son avatares que para mí significan algo sagrado, que me "anclan" espiritualmente a la tierra que dejé atrás y a la vez conectarme a la que es ahora mi tierra adoptiva.

          (mi Catedral)

Para establecer nuestro templo en la naturaleza es indispensable establecer primero una buena relación con los genios locales. ¿Como se hace eso?. Visitando el lugar siempre que nos sea posible, sentándonos en calma y prestar atención a las sensaciones que nos transmite dicho espacio: calma, inquietud, miedo...
Si las sensaciones son desagradables (como el sentir "que no deberíamos estar ahí") pero aún así el lugar nos gusta debemos hablar con los habitantes y contarles que nuestras intenciones son buenas, dejarles un detalle (un poco de vino, un puñado de arroz u otro grano...). Si la sensación incómoda o desagradable persiste pese a todo, es que somos personas non gratas y debemos desistir y buscar otro rincón.

Al igual que con los humanos, el trato constante favorece una buena relación, "el roce hace el cariño" y este paso es importante. A nosotros no nos haría gracia que de repente un extraño entrase en nuestra casa y sacara un maletín lleno de cosas raras y se pusiera a salmodiar. Primero habremos de conocerle y si vemos que no tiene malicia, le ofrecemos nuestra amistad.